Programación

YURI BOLUARTE ES YURI BOLUARTE

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palabras que arden
palabras que se apagan
palabrerío
(Haikus – Mario Benedetti)

Estimados amigos, les presentamos nuestra programación para éste fin de semana.

VIERNES 13 DE ENERO DEL 2012
“YURI BOLUARTE” EN DIRECTO

La noche sangrienta tiene al Doc Yuri Boluarte que se lanza con todo en pleno Viernes 13!!!
En realida tiembla la noche, y tambien Kruger entre otros porque con el Doc suelto, en viernes, en show, con cubatas, cuerdas y más, simplemente todo puede pasar.
YURI BOLUARTE en La Oveja Negra
10:30 p.m.
(Ingreso S/ 10.00 por persona / S/ 15.00 por pareja en cualquier combinación)

SABADO 14 DE ENERO DEL 2012
“YURI BOLUARTE RECARGADO”

El inmortal Doc, simple y llanamente no lo para nadie. En su segundo día, intentando ingresar al libro de record, presenta la noche bohemia de La Oveja Negra.
Esta vez no hay temblores más que los generados por una maratónica sesión de pura música y más.
YURI BOLUARTE en La Oveja Negra
10:30 p.m.

(Ingreso S/ 10.00 por persona / S/ 15.00 por pareja en cualquier combinación)

Los esperamos como siempre y en el lugar de siempre: Calle Arco Iris 511, Barrio de San Cristóbal.
Reservas al 256665 / 984927437 o a producciones@laovejanegracusco.com

Al final unas letras…

Un abrazo

La Oveja Negra
Visita http://laovejanegra-cusco.blogspot.com/
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Mina 1004
(Jeannette Lozano)

Arder, yo vi a mi abuela arder.
Agosto. Chihuahua, 1956. Ella ardió,
su fuera y su dentro, ardió en la calle Mina 1004.
Vi a mi padre envolverla en una sábana, el colchón ardía;
las cortinas, la alfombra, su vestido
ennegrecieron. Todo lo recogió.
“No hagan ruido, su madre está cansada”.
Lo vi salir de luto esa tarde de agosto con su corbata negra.
La recogió. Ceniza y llanto recogió.

El humo de la abuela en el zaguán, las tías
sorbiendo ásperos los grumos del café.

Había que borrar lo oscuro que dolía,
disolver la sal, el llanto,
abrazarse y sofocar el temblor del viaje.
Escuchar a Paul Anka y en la falta de pulso
rayar el disco de 45 revoluciones por minuto.

Por minutos vivía, por minutos ese
cansancio púrpura sobre las frondas de los álamos.
Pero luego, bajo el vidrio en el cedro
vi disolverse el rostro quemado bajo el humo.

Ella, mi madre, también ardió. En lágrimas su sonrisa apagada:
“Arréglame el pelo”, me dijo, “déjame salir
a ver si ya está seca la ropa”.

Tuve miedo que sus pasos lentos no volvieran.
La tersura de la hoja la muerte carcomía,
el reseco peso de la hiedra se desprendía del muro,
y el florero en la cocina sin flores.

Encerrada en su cuarto, con su muerte, y yo
con el filtrarse el viento
que se llevaba el polvo de los sicomoros.