Programación

Ovejas trabajando…???

work is work by ~moreasus in deviantArt
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la caracola
me deja en el oído
viejos pregones

(Haikus – Mario Benedetti)

Estimados amigos, les presentamos nuestra programación para este fin de semana en que termina el emblemático Abril y comienza el maternal Mayo.
Por una coincidencia del destino o algún encuentro místico y sobre natural de los astros y demás, el día primero de Mayo, día del trabajo, nuestro compañero “el Doc” apaga una velita más y como ya nos tiene acostumbrados, nuevamente, este año ha sido reconocido como el mejor trabajador y de lejos. Feliz Cumpleaños Yuri, un abrazo de parte de todo el Equipo de La Oveja Negra.

VIERNES 30 DE ABRIL DEL 2010
“MANBRU SI LLEGA”
Nuestro compañero conocido como la voz criolla de La Oveja Negra, y en círculos íntimos como MANBRU, finalmente llega al sagrado recinto del escenario.
Contrario a todo pronóstico, el buey, perdón, Mamilo se encuentra con bastante ocupaciones. No se ha precisado de qué tipo y la verdad, pensamos que es mejor no saberlo, sin embargo, este querido ser, hará un espacio (en este caso no breve) para cumplir con su selecto público para luego de esa faena, acudir presto a las celebraciones de ya saben quien. Ultimo minuto!, el Doc, en un repentino arrebato, decidió celebrar su onomástico nada más ni nada menos que en La Oveja Negra. Esta noche será extremadamente sangrienta!!!
La noche sangrienta tiene de protagonista a MANBRU quien tendrá algunos invitados especiales para esta tradicional jornada.
Excelente repertorio en una voz de peso:
CAMILO FELIX en La Oveja Negra
10:30 p.m.
(Ingreso S/. 10.00 por persona / S/. 15.00 pareja en cualquier combinación)

SABADO 1º DE MAYO DEL 2010
“TROVADOS TRABAJADOS”
Ajá, el par, los engendros, haciendo un homenaje por el día del trabajo. El tema es discutible porque la verdad, hasta donde sabemos, trabajar, trabajar, como que no es la palabra para describir las actividades del parcete, pero ahí lo dejamos, finalmente, todo el mundo tiene derecho al trabajo, sí Señor, así es, bajo cualquier modalidad se trate. En este caso, lo más prudente, es simplemente, mejor no saber más.
Voces, teclados, cuerdas y el mejor ambiente para la noche bohemia de La Oveja Negra.
NILTON “BILTON” IBARRA & RICARDO “CARDO” CASTRO, en una espectacular velada porque esta vez, han prometido tocar todo su repertorio más el de la siguiente temporada (están locos, este par).
NILTON IBARRA & RICARDO CASTRO están en La Oveja Negra
absolutamente TROVADOS
10:30 p.m.
(Ingreso S/. 10.00 por persona / S/. 15.00 pareja en cualquier combinación)

Los esperamos como siempre y en el lugar de siempre, Calle Arco Iris 511, Barrio de San Cristóbal.
Reservas al 256665 / 984927437 o a producciones@laovejanegracusco.com

Al final, unas letras… parecen ser más largas que despedida de choborra, pero lean valen la pena.

Un abrazo

La Oveja Negra

El cántaro roto

(Octavio Paz)

La mirada interior se despliega y un mundo de vértigo y llama nace bajo la frente del que sueña:
soles azules, verdes remolinos, picos de luz que abren astros como granadas,
tornasol solitario, ojo de oro girando en el centro de una explanada calcinada,
bosques de cristal de sonido, bosques de ecos y respuestas y ondas, diálogo de transparencias,
¡viento, galope de agua entre los muros interminables de una garganta de azabache,
caballo, cometa, cohete que se clava justo en el corazón de la noche, plumas, surtidores,
plumas, súbito florecer de las antorchas, velas, alas, invasión de lo blanco,
pájaros de las islas cantando bajo la frente del que sueña!

Abrí los ojos, los alcé hasta el cielo y vi cómo la noche se cubría de estrellas.
¡Islas vivas, brazaletes de islas llameantes, piedras ardiendo, respirando, racimos de piedras vivas,
cuánta fuente, qué claridades, qué cabelleras sobre una espalda oscura,
cuánto río allá arriba, y ese sonar remoto de agua junto al fuego, de luz contra la sombra!
Harpas, jardines de harpas.

Pero a mi lado no había nadie.
Sólo el llano: cactus, huizaches, piedras enormes que estallan bajo el sol.
No cantaba el grillo,
había un vago olor a cal y semillas quemadas,
las calles del poblado eran arroyos secos
y el aire se habría roto en mil pedazos si alguien hubiese gritado: ¿quién vive?
Cerros pelados, volcán frío, piedra y jadeo bajo tanto esplendor, sequía, sabor de polvo,
rumor de pies descalzos sobre el polvo, ¡y el pirú en medio del llano como un surtidor petrificado!

Dime, sequía, dime, tierra quemada, tierra de huesos remolidos, dime, luna agónica,
¿no hay agua,
hay sólo sangre, sólo hay polvo, sólo pisadas de pies desnudos sobre la espina,
sólo andrajos y comida de insectos y sopor bajo el mediodía impío como un cacique de oro?
¿No hay relinchos de caballos a la orilla del río, entre las grandes piedras redondas y relucientes,
en el remanso, bajo la luz verde de las hojas y los gritos de los hombres y las mujeres bahándose al alba?
El dios-maíz, el dios-flor, el dios-agua, el dios-sangre, la Virgen,
¿todos se han muerto, se han ido, cántaros rotos al borde de la fuente cegada?
¿Sólo está vivo el sapo,
sólo reluce y brilla en la noche de México el sapo verduzco,
sólo el cacique gordo de Cempoala es inmortal?

Tendido al pie del divino árbol de jade regado con sangre, mientras dos esclavos jóvenes lo abanican,
en los días de las grandes procesiones al frente del pueblo, apoyado en la cruz: arma y bastón,
en traje de batalla, el esculpido rostro de silex aspirando como un incienso precioso el humo de los fusilamientos,
los fines de semana en su casa blindada junto al mar, al lado de su querida cubierta de joyas de gas neón,
¿sólo el sapo es inmortal?

He aquí a la rabia verde y fría y a su cola de navajas y vidrio cortado,
he aqui al perro y a su aullido sarnoso,
al maguey taciturno, al nopal y al candelabro erizados, he aquí a la flor que sangra y hace sangrar,
la flor de inexorable y tajante geometría como un delicado instrumento de tortura,
he aquí a la noche de dientes largos y mirada filosa, la noche que desuella con un pedernal invisible,
oye a los dientes chocar uno contra otro,
oye a los huesos machacando a los huesos,
al tambor de piel humana golpeado por el fémur,
al tambor del pecho golpeado por el talón rabioso,
al tam-tam de los tímpanos golpeados por el sol delirante,
he aqui al polvo que se levanta como un rey amarillo y todo lo descuaja y danza solitario y se derrumba
como un árbol al que de pronto se le han secado las raíces, como una torre que cae de un solo tajo,
he aquí al hombre que cae y se levanta y come polvo y se arrastra,
al insecto humano que perfora la piedra y perfora los siglos y carcome la luz,
he aquí a la piedra rota, al hombre roto, a la luz rota.

¿Abrir los ojos o cerrarlos, todo es igual?
Castillos interiores que incendia el pensamiento porque otro más puro se levante, sólo fulgor y llama,
semilla de la imagen que crece hasta ser árbol y hace estallar el cráneo,
palabra que busca unos labios que la digan,
sobre la antigua fuente humana cayeron grandes piedras,
hay siglos de piedras, años de losas, minutos espesores sobre la fuente humana.

Dime, sequía, piedra pulida por el tiempo sin dientes, por el hambre sin dientes,
polvo molido por dientes que son siglos, por siglos que son hambres,
dime, cántaro roto caído en el polvo, dime,
¿la luz nace frotando hueso contra hueso, hombre contra hombre, hambre contra hambre,
hasta que surja al fin la chispa, el grito, la palabra,
hasta que brote al fin el agua y crezca el árbol de anchas hojas de turquesa?

Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo.