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Cuadernos… en estos días

Ya no existes
En sueños me besaste
Estamos vivos

(Haikus – Mario Benedetti)

Estimados Amigos, les presentamos nuestra programación para este primer fin de semana del mes Patrio!

VIERNES 04 DE JULIO DEL 2014
“CUADERNOS DE BITACORA” – YURI BOLUARTE
En un heróico acto, como siempre listo, YURI BOLUARTE, hace suya entre otras, la noche sangrienta más tradicional de estos lares, el Viernes Sangriento.
Presenta un show con canciones propias y ajenas con una fuerza ya conocida y por supuesto con el mejor sonido para una voz y guitarras trovadoras.
Esta vez, Yuri en el escenario, tal cual llegó al mundo: Sólo (no calato, aclarando por si las moscas)
YURI BOLUARTE en La Oveja Negra
22:00 Horas


SÁBADO 05 DE JULIO DEL 2014
“EN ESTOS DÍAS” – RICARDO CASTRO
Igualmente en el escenario, tal cual llegó al mundo, sólo (no tolaca) otro trovador de los viejos tiempos, pone en escena un show para estos días… bohemios.
Canciones trovadoras añejas, de los más populares canta autores así como algunas otras más desconocidas en un estilo diferente (?) y acompañadas de las mejores letras de Mario Benedetti y Jaime Sabines.

RICARDO CASTRO en La Oveja Negra
22:00 Horas

Los esperamos como siempre y en el lugar de siempre, Calle Arco Iris 511, Barrio de San Cristóbal.

Reservas a producciones@laovejanegracusco.com

Al final, unas letras…

Un abrazo

La Oveja Negra
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Canto a los muros de piedra
(Guillermo Quiñonez Alvear)
 
La arquitectura salta toda al fondo de los ojos.
Así, la muerte, su caballo y su espada.
O un avión ubicado al irse el sol.
Ayuntando piedra con piedra acontece
en un juego de exacta llama sin tinieblas.
Alianza y pacto de ciudades distantes,
de hombres que adoran dioses obscenos y crueles
u obedecen a reyes o emperadores idiotas.
Y la sangre reconociéndose en milagro como en los mártires,
o el trópico en el color de la fruta.
Bajo el cielo de las islas Británicas, de Túnez, Odessa, Marsella, Callao,
las estrellas son las mismas
para los amantes y los marineros.
Uniendo con vena, deseo con deseo,
en un solo anhelo, en un solo destino.
Destino de raza, verificándose en permanencia de epopeya,
se sucede la estrofa de piedra.
La leyenda es siempre más fragante
que una rosa despierta en la noche.
Y mi corazón por ella sabe
del Inca Atahualpa. Y del católico capitán
don Francisco Pizarro, el de la sucia hoguera
y blanca golilla.
Y de Moisés, el libre soberbio conductor judío.
Continuado, seguro estilo de pueblo en vigilia,
porque hay mucho sueño adentro.
Así, el canto ha de ser duro y crecido en provenir
e invadido de sueño para que permanezca
en el diluvio trágico del tiempo.
Ahora, hay un paisaje que ofrece la piedra
y la línea sin cansancio del muro.
Y cuya sombra inédita, fresca y sin traición
comentarán regocijados los vagamundos,
a lo largo de sus flancos, donde el tiempo
se queda cansado de su tránsito,
y las gavillas de la lluvia se deshacen
en anchas caricias de manos enjoyadas de ternura.
Pero la piedra impone siempre su silencio,
recogido, milenario, profundo.
Entre los ángulos estrictos de las pirámides,
las momias de los faraones.
De piedra las manos autoritarias.
De piedra las frentes pensadores.
De piedra la angustia y las postreras palabras,
en las lenguas de piedra.
El Nilo, los camellos y las palmeras de piedra.
El desierto y el simún de piedra.
Los Ibis, las hetairas, los cortesanos
y los ídolos de piedra, en los ojos de piedra.